Cómo reconocer una interjección

En ¡Ay! Me lastimé un dedo, ay expresa la reacción y me lastimé un dedo explica lo ocurrido. La interjección puede comunicar un mensaje por sí sola, sin tener sujeto y predicado.

No necesitas buscar siempre un verbo: este uso se estudia entre los enunciados no oracionales y, en la clasificación escolar, entre las oraciones unimembres. Los signos también aparecen en otras oraciones exclamativas, que pueden no contener ninguna interjección.

Para situar las interjecciones junto a las modalidades sin tratarlas como una modalidad adicional, consulta el mapa de modalidades y polaridad.

Una interjección es una palabra invariable que puede expresar una reacción, dirigirse a alguien o participar en fórmulas de trato. No tiene que ser siempre un grito ni expresar una emoción intensa: hola saluda. En la consulta rápida de formas frecuentes puedes comparar sus usos. La diferencia entre mensaje y estructura se desarrolla en enunciados.

Elige qué quieres expresar

Los grupos reúnen ejemplos por su uso en esa situación. Una misma palabra puede aparecer en más de un grupo porque su sentido cambia con el contexto.

Sorpresa y comprensión

Estas interjecciones acompañan un descubrimiento, un sobresalto o una idea que por fin entendemos. Su sentido depende de la situación: ah puede expresar comprensión, pero también sorpresa o satisfacción.

30 ejemplos

  1. ¡Ah! Ya me queda más claro el tema.

  2. ¡Uy! ¡Qué susto me has dado!

  3. ¡Órale! En verdad te ganaste la lotería.

    Órale es coloquial y se usa en México y algunos países de Centroamérica.

  4. Todo fue fácil: se lo expliqué y, ¡ah!, entendió y se marchó.

  5. ¡Ajá! Así que no era cierto nada de eso.

  6. ¡Eh! ¿Pero qué pasa aquí?

  7. ¡Oh! Por eso fue que no quisiste venir.

  8. ¡Caray! Sin duda yo estaba equivocada.

  9. ¡Ah! Con razón no podías decirme de qué se trataba la sorpresa.

  10. ¡Ostras! Ya se acabó la película.

    Uso coloquial, especialmente en España.

  11. ¡Ay, mamá! No puedo creerlo.

    Ay es la interjección; mamá nombra a la persona a la que se habla.

  12. ¡Por Dios! No puedo creerlo; me muero de risa.

  13. ¡Anda! No me lo creo.

  14. ¡Madre mía! No sabía nada de eso.

  15. ¡Virgen santa! Qué cosas tan raras dices.

  16. ¡Anda! Quién lo diría.

  17. ¡Ah! Ahora sí creo que entendí el concepto.

  18. ¡Cielos! Hoy tengo dos clases más tarde.

  19. ¡Dios mío! No sé por qué dices esas cosas.

  20. ¡Ay, madre mía! ¿Qué quieres que haga yo?

    Ay expresa la reacción; madre mía aporta una fórmula expresiva.

  21. ¡Caramba! Mira lo que acabo de encontrarme; realmente está genial.

  22. ¡Cielos! ¿Estamos todos locos? No entiendo nada.

  23. ¡Ajá! Esa fue la razón.

  24. ¿Eh? No entendí lo último que dijiste.

    Eh pide aquí que se repita algo; no es un verbo.

  25. ¡Oh! No esperaba encontrar nieve en septiembre.

  26. ¡Caramba! El tren llegó antes de lo previsto.

  27. ¡No me digas! ¿Tu hermana escribió ese libro?

    No me digas expresa sorpresa aquí; no pide literalmente que se deje de hablar.

  28. ¡Ahí va! Se me había olvidado que hoy cerraban temprano.

    Ahí va expresa sorpresa; en otro contexto puede indicar movimiento.

  29. ¡Anda! El dibujo cambia cuando lo miras desde este lado.

  30. ¡Vaya! Resulta que los dos compramos el mismo regalo.

Alegría, aprobación y deseo

Sirven para celebrar, mostrar admiración o aceptar algo. También hay un deseo con ojalá. No todas las formas tienen el mismo registro: una charla con amigos admite expresiones que quizá no usaríamos en una carta formal.

20 ejemplos

  1. ¡Hurra! Por fin lograste vencer a tu contrincante.

  2. ¡Guau! Eres increíble.

    Guau expresa admiración; aquí no imita el ladrido de un perro.

  3. Si tan solo pudiera verte otra vez… ¡Ah, qué lindo sería!

    Ah acompaña un deseo; el deseo no convierte ah en verbo.

  4. ¡Viva! Somos los mejores.

  5. ¡Guau! Me alegro mucho de que hayas ganado el concurso.

  6. ¡Toma! Te gané de nuevo.

  7. ¡Estupendo! Luego nos vemos.

  8. ¡Bien! Todo resultó como esperábamos.

  9. ¡Bravo! Menuda fiesta se va a armar.

  10. ¡Toma! Ese jugador es el mejor; mira cómo anotó.

  11. ¡Ole! Este muchacho sí es valiente.

  12. ¡Vale! Nos veremos en la plaza a esa hora.

  13. ¡De acuerdo! En eso quedamos entonces.

  14. La verdad no sé qué vaya a pasar, pero ¡ojalá salga bien!

    Ojalá expresa deseo; no afirma que vaya a cumplirse.

  15. ¡Vale, vale! Es una buena idea.

  16. ¡Estupendo! Me encantará verte mañana.

  17. ¿Creíste que podrías ganarme? Pues ¡toma!

  18. Le pregunté si quería salir conmigo y ella respondió: «¡Claro!».

  19. ¡Eso! Ya entendiste lo que quise decir.

    Eso se usa aquí como reacción de aprobación.

  20. ¡Mmm! De verdad, qué bueno está esto.

    Mmm expresa aquí satisfacción al probar un alimento.

Dolor, disgusto y resignación

Aquí aparecen quejas, reacciones de desagrado y respuestas ante una decepción. Las formas vulgares están señaladas. Una misma interjección puede suavizar una respuesta o intensificarla, según el tono.

40 ejemplos

  1. ¡Hostia! Olvidé que hoy es cumpleaños de mi padre.

    Uso vulgar, especialmente en España. Una alternativa menos marcada es caramba.

  2. Ella sí pudo decirme lo que pensaba, pero, ¡uy!, no le diga yo algo porque se enoja.

  3. ¡Uy! No fue mi intención que eso ocurriera.

  4. Quería creerte, pero, ¡bah!, ya nada importa.

  5. ¡Vaya! Es una lástima que no hayas llegado a tiempo.

  6. ¡Puf! Me da mucha flojera; no creo que tenga sentido discutir más.

  7. ¡Uf! Por poco perdemos el encuentro.

    Uf expresa aquí alivio después de un apuro.

  8. ¡Bah! No hablas en serio.

  9. No me gusta lo que dices, pero, ¡vale!, lo acepto.

  10. ¡Jolines! Me duele mucho la cabeza.

    Jolines es una expresión coloquial de disgusto.

  11. ¡Puaj! Nunca me han gustado las lentejas.

  12. ¡Chale! El profesor se enojó mucho con nosotros.

    Chale expresa contrariedad en el habla coloquial de México.

  13. ¡Ay! Me duele la muela.

  14. ¡Rayos! Creí que ya te había avisado que no iba a verte.

  15. ¡Maldita sea! Esto no puede estar pasándome.

    Fórmula de enfado; es poco adecuada en situaciones formales.

  16. ¡Demonios! De verdad no esperaba este problema.

  17. Yo te invité. ¡Lástima! No aprovechaste la oportunidad.

  18. ¡Caramba! ¿Cómo fuiste capaz de hacer algo tan malo?

  19. ¡Carajo! Se me olvidó pasar a la tintorería.

    Interjección vulgar de enfado o contrariedad; puede resultar ofensiva.

  20. ¿Cuándo lo entenderás? ¡Ay, mujer!

    Ay expresa impaciencia; mujer es un vocativo.

  21. ¡Válgame Dios! No hay otra salida.

  22. ¡Ni modo! Ya podremos ir a bailar otro día.

    Ni modo expresa aquí resignación.

  23. ¡Ay, mamá! Ya no sé qué hacer.

  24. ¡Ay! No quiero que te vayas.

  25. Tienes razón, ¡diablos!

  26. ¡Basta! Ya mejor me voy.

  27. ¡Naranjas! Yo no te ayudaré con eso.

    Uso coloquial de rechazo; aquí no se habla de la fruta.

  28. Me platicó lo ocurrido y yo solo pude decir: «¡Vaya por Dios!».

  29. ¡Ay, válgame Dios! No entiendo por qué siempre haces estas cosas.

  30. ¡Ay! Qué pena me da tu caso.

  31. ¡Vaya! No sé qué está pasando contigo.

  32. ¡Hay que ver! De verdad, siempre terminamos discutiendo.

    Hay que ver funciona aquí como fórmula de protesta.

  33. ¡Ay! Me apreté un dedo al cerrar el cajón.

  34. ¡Uf! Qué pesada está esta caja.

    Uf expresa esfuerzo; no significa siempre alivio.

  35. ¡Puaj! La leche tiene un olor desagradable.

  36. ¡Bah! No pienso enfadarme por un juego.

  37. ¡Lástima! Las entradas se agotaron mientras esperaba.

  38. ¡En fin! Tendremos que empezar el rompecabezas otra vez.

    En fin funciona aquí como una reacción de resignación.

  39. ¡Vaya por Dios! Dejé las llaves dentro de casa.

  40. ¡Caray! Se borró el dibujo que estaba terminando.

Llamadas de atención, avisos y ánimo

Estas expresiones buscan una reacción de quien escucha: que preste atención, guarde silencio o se anime. El nombre de esa persona, si aparece, es un vocativo y se distingue de la interjección.

20 ejemplos

  1. ¡Epa! Ten más cuidado con eso o te golpearás.

  2. Y, ¡hala!, mejor me fui antes de que algo pasara.

  3. ¡Ey, ey! Será mejor que te calmes.

  4. ¡Chist! No me dejan escuchar nada.

    Chist se usa aquí para pedir silencio.

  5. ¡Pst! ¿Puedes venir un momento?

  6. ¡Hale! Vámonos ya o llegaremos tarde.

  7. No digas que no lo sabías, ¿eh?

    La entonación interrogativa refuerza la advertencia.

  8. ¡Ea! ¿Qué quieres que organicemos para hoy?

  9. Pues, ¡chitón!, ya no diré nada más.

  10. ¡Ojo! Ten más cuidado la próxima vez.

  11. ¡Oye! Ese chico está muy lindo.

  12. Carla, ¡venga!, anímate.

  13. Mario, ¡chist!, que no oigo al guía.

  14. Ya te lo había dicho, ¡hombre!

    Aquí hombre refuerza lo dicho; no identifica necesariamente a un varón.

  15. En la escena de la película, el vecino gritó: «¡Agua va!».

    Fórmula antigua de aviso: se decía antes de arrojar agua a la calle.

  16. ¡Ojo! No debes confiar en todos.

  17. ¡Oiga! Ya deje de bromear conmigo, ¿eh?

  18. ¡Aguas! Fíjate dónde pones los pies.

    Uso coloquial de México: aguas funciona como una advertencia.

  19. ¡Ánimo! Todavía puedes terminar la carrera.

    Ánimo es una interjección de aliento, no un verbo en imperativo.

  20. ¡Ejem! La reunión está a punto de comenzar.

    Ejem reclama atención en este contexto; no relata una tos.

Saludos y despedidas

Hola, buenas y adiós pueden abrir o cerrar una conversación. Hasta luego y otras fórmulas de varias palabras cumplen una función semejante; no necesitan expresar una emoción intensa.

10 ejemplos

  1. ¡Chao! Nos vemos mañana temprano.

  2. ¡Ey, hola! Hacía mucho que no te veía.

  3. ¡Hola! Espero que ya estés mejor.

  4. ¡Adiós! Nos veremos.

  5. ¡Buenas! Ya he llegado.

  6. ¡Hola! ¿Ya está mejor tu situación?

  7. ¡Hasta luego! Te veo otro día.

  8. ¡Hola a todos! Gracias por venir al taller.

    A todos es complemento de hola: no se escribe coma entre ambos.

  9. ¡Buenos días! ¿Ya abrieron la biblioteca?

    Fórmula de saludo de varias palabras.

  10. ¡Hasta mañana! Nos encontramos en la entrada.

    Fórmula de despedida de varias palabras.

Para elegir una expresión según la situación, puedes consultar las oraciones y frases básicas: saludos, presentaciones, agradecimientos y peticiones de ayuda.

Interjecciones frecuentes y qué expresan

Una misma forma puede tener varios usos. El contexto y la entonación ayudan a interpretarla. Esta tabla sirve para consultar las palabras; sus frases de apoyo no se suman a los 120 ejemplos numerados.

FormaQué puede expresarEn contexto
AhComprensión, sorpresa o satisfacción, según el contexto.¡Ah! Ahora entiendo la diferencia.
AyDolor, sorpresa o queja. Se escribe ay; hay pertenece al verbo haber.¡Ay! Me pinché con la espina.
BahDesprecio, desinterés o rechazo. No indica necesariamente enfado.¡Bah! No vale la pena discutir por eso.
EhCon ¡eh! se puede llamar o advertir; ¿eh? puede pedir una repetición.¡Eh, espera! / ¿Eh? No oí la última palabra.
Hey / eyLlamada de atención o saludo. Ambas grafías son válidas.¡Hey, espera un momento!
HolaSaludo. No exige una emoción intensa.¡Hola! Qué gusto encontrarte aquí.
OhSorpresa o admiración.¡Oh! El jardín está lleno de flores.
OjaláDeseo. El DLE la clasifica como interjección.¡Ojalá podamos vernos pronto!
PuajAsco o desagrado.¡Puaj! Esto huele a comida quemada.
UfCansancio, esfuerzo o alivio.¡Uf! Por fin terminamos la mudanza.
UySorpresa, sobresalto o advertencia.¡Uy! Casi se me cae el vaso.
AdiósDespedida.¡Adiós! Nos vemos la próxima semana.
HombreSorpresa, familiaridad o refuerzo de lo dicho; no siempre nombra a un varón.¡Hombre, qué gusto verte!
AndaSorpresa o estímulo, según la situación; no siempre ordena caminar.¡Anda! No sabía que también tocabas el piano.

Hey y ey son variantes admitidas. Comparten algunos usos con eh, pero no todos: cuando pides que te repitan algo, puedes decir ¿Eh?. Para desarrollar deseos con ojalá, consulta las oraciones desiderativas.

Interjecciones propias, impropias y locuciones

Esta clasificación atiende a su forma, no a la emoción que expresan.

  • Propias: palabras especializadas en este uso, como ay, eh o uf.
  • Impropias: proceden de otras clases de palabras, como cielos o venga. En ¡Anda! No me lo creo, anda expresa sorpresa; en anda hasta la esquina, sí ordena caminar.
  • Locuciones interjectivas: fórmulas de varias palabras, como vaya por Dios y no me digas. No basta con juntar palabras o encerrarlas entre signos.

Los saludos de varias palabras, como buenos días y hasta luego, se asimilan a estas fórmulas. Una pregunta como ¿Qué pasa? puede servir para saludar, pero su función social no obliga a analizarla como una interjección.

La función es otro criterio

Las expresivas manifiestan una reacción, como ¡Uf!; las apelativas buscan una respuesta del interlocutor, como ¡Cuidado! ante un escalón. Las fórmulas de saludo y despedida cumplen una función social. Estas etiquetas no sustituyen la clasificación anterior: una interjección propia también puede ser expresiva o apelativa.

Imitar un sonido no es lo mismo que realizar una llamada o expresar una reacción. Tampoco cualquier nombre usado para llamar a alguien se convierte en interjección: compara los casos de zas y niño más abajo.

Cómo se escriben dentro del enunciado

  • Como reacción independiente: ¡Oh! No lo esperaba. El cierre equivale al punto y la oración siguiente empieza con mayúscula.
  • Al comienzo, sin énfasis exclamativo: Ah, ahora entiendo. Los signos de exclamación no son obligatorios en todos los usos.
  • Como inciso: El dibujo, ¡ay!, se mojó. Las comas delimitan la interjección intercalada.
  • Al final: Ya te lo advertí, ¿eh? La interrogación representa aquí el tono de la llamada.
  • Con vocativo: ¡Ay, Lucía! Se separa el nombre; en ¡Ay de mí!, en cambio, no se separa ay de su complemento.

Para más casos, consulta los signos de interrogación y exclamación y la coma vocativa. Ay expresa una reacción; hay es una forma de haber y ahí señala un lugar.

Interjección, exclamación o sonido

Lo decisivo es lo que hace la expresión en ese contexto. Estos contrastes no se suman a los 120 ejemplos.

CasoQué ocurre
¡Guau! Ese dibujo es increíble.Guau manifiesta admiración: es una interjección.
El perro hizo «guau, guau».Guau reproduce un ladrido: es una onomatopeya.
¡Qué bueno está esto!Es una exclamación; no contiene una interjección.
¡Ay, mamá!Ay expresa la reacción y mamá es el vocativo.
¡Pum! Se cerró la puerta.Pum representa un golpe; no se convierte automáticamente en interjección por llevar signos.
¡Estamos todos locos!Es una oración exclamativa con verbo, no una locución interjectiva solo por ser enfática.
¡Qué horror!Es una expresión exclamativa con qué. Tener dos palabras no la convierte por sí solo en locución interjectiva.
¡Zas! La puerta se cerró de golpe.Zas reproduce aquí un golpe: es una onomatopeya. Imitar un sonido y expresar una reacción son funciones diferentes.
¡Nos vemos!Es una fórmula de despedida que conserva un verbo. No toda despedida es una interjección.
¡Niño, ven aquí!Niño es un vocativo: nombra al destinatario. La coma separa esa llamada del resto del mensaje.

Una oración interrogativa pide información o puede tener otros usos, como saludar. Una oración imperativa puede ordenar algo; ¡Ojo! también advierte, pero su estructura es distinta. Y ojalá puede introducir oraciones desiderativas: la intención y la clase de palabra son criterios diferentes.

¡Ay, qué dolor! combina una interjección y una expresión con qué; ¡Estoy feliz! contiene una oración. Los enunciados exclamativos y sus estructuras permiten comparar ambas formas sin tratarlas como equivalentes.

Un contraste: exclamación sin interjección

La frase de esta ilustración expresa satisfacción, pero no incluye una interjección. Aunque su rótulo la presente así, no es un ejemplo correcto de esa categoría. Si añadimos ¡Mmm!, como en el ejemplo de la lista, sí aparece una reacción interjectiva.

Ilustración cuyo texto Qué bueno que está esto es una exclamación sin interjección, pese al rótulo superior.
Qué es exclamativo; no toda exclamación contiene una interjección.